Rancagua, Región de O’Higgins. En un vuelco que ha sacudido los cimientos de Carabineros de Chile, la Policía de Investigaciones (PDI) detuvo este jueves a la sargento segundo Claudia Bustamante (47). La uniformada, con casi 30 años de servicio, es acusada de ser la pieza maestra y líder de la banda que perpetró el cinematográfico robo a la sucursal de Brinks en Rancagua durante 2024.
«La Jefa»: Una doble vida institucional
Bustamante ingresó a la institución en 1998 y, hasta el momento de su captura, se desempeñaba en la Subcomisaría Diego Portales de Rancagua. Sin embargo, fuera del cuartel, era conocida en el mundo delictual bajo los alias de “La Mami” o “La Jefa”.
Según los antecedentes de la fiscalía, su rol no era meramente colaborativo, sino de mando estratégico:
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Filtro de reclutamiento: Ella decidía quiénes integraban la organización criminal.
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Coordinación policial: Gestionaba la participación de otros funcionarios activos en el ilícito.
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Vínculos familiares: Está casada con un exuniformado que también fue dado de baja años atrás.
La caída: Delatada por su propio círculo
Tras meses de seguimiento por parte de la PDI, la «piedra de tope» para Bustamante fue la confesión de un integrante de la misma banda. A diferencia de otros casos donde la inteligencia policial interna detecta las anomalías, esta vez fue un líder del grupo criminal quien entregó las pruebas concretas que la posicionaron en la cima de la pirámide delictual.
Expulsión inmediata y formalización
Carabineros de Chile reaccionó con celeridad ante la gravedad de los hechos:
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Baja inmediata: Bustamante fue desvinculada este mismo jueves por faltas graves a la ética profesional.
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Comunicado oficial: La institución condenó los hechos, calificándolos como presuntamente constitutivos de delito y reafirmando su política de «cero tolerancia» a la corrupción.
Estado procesal: Claudia Bustamante enfrenta su audiencia de control de detención y formalización de cargos durante la mañana de este viernes 23 de enero. El Ministerio Público solicitará la prisión preventiva, dada la gravedad del delito de robo con intimidación y la agravante de su condición de funcionaria pública al momento de los hechos.
