En 2016, David Hernán Landaeta Garlotti estaba recluido en la cárcel Tocorón, en el sur del estado de Aragua, en Venezuela, privado de libertad, sindicado como responsable de diferentes delitos, entre ellos homicidio y sicariato. Haciendo honor a su apodo “Satanás”, generó un verdadero caos en el penal al activar dos granadas: a su paso dejó fallecidos y lesionados, y escapó. Ingresó a Perú con una identificación falsa, fue aprehendido por efectivos de la Dirección de Investigación Criminal de ese país, pero una vez más logró huir, pese a tener medidas cautelares, entre otras causas, por el homicidio frustrado de un policía peruano. Fue así como el integrante del temido cartel llamado Tren de Aragua llegó a Chile, tras ingresar por un paso irregular.

En marzo del año pasado fue apresado por la PDI y permanecía en prisión preventiva en la cárcel de Alto Hospicio imputado por un delito de secuestro.

Este martes, el Poder Judicial informó que la ministra de la Corte Suprema María Cristina Gajardo Harboe accedió a la solicitud de su país para extraditarlo, ordenando su entrega inmediata.

La magistrada aprobó la solicitud a la que se allanó la defensa del imputado y rechazó la petición del Ministerio Público de diferir la entrega hasta que finalice el proceso criminal abierto en Chile que se tramita en el Juzgado de Letras y Garantía de Pozo Almonte.