Mediante un comunicado, Sernageomin comunicó que se resolvió suspender de manera provisoria todas las operaciones de la mina Alcaparrosa y se inició un procedimiento sancionatorio que se mantiene en curso.

La Minera Candelaria, una de las compañías dedicadas a la explotación de cobre en el norte de Chile, interrumpió sus actividades tras la aparición de forma repentina de un enorme socavón de 32 metros de diámetro y 64 de profundidad que amenaza a Tierra Amarilla, en el desierto de Atacama.

La suspensión de la actividad en la zona se produce después de que el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) iniciara una investigación oficial, que de ser dolosa podría incluir graves sanciones.

El socavón salió a la luz pública a principios de semana tras una denuncia de los habitantes de la zona, pero no fue hasta mitad de semana cunado el Sernageomin envió equipos para evaluar la evolución del abismo y pidió a la cuprífera que acotara e impidiera el acceso a la zona.

Las primeras pesquisas apuntan a que podría tratarse del colapso de una casona o caverna que aparece una vez que se extrae todo el mineral.

Protesta ciudadana

“Desde el primer instante que como Gobierno tomamos conocimiento de lo sucedido, hubo una coordinación entre las autoridades políticas, organismos técnicos , el gobierno local y la empresa para tomar las mejores decisiones”, explicó a la prensa Carlos Ulloa Abarzúa, seremi de Minería de la Región de Atacama.

“A fin de continuar con la investigación que encabeza Sernageomin, este organismo resolvió -de acuerdo con las facultades que le brinda la ley- suspender de manera provisoria las operaciones en la Mina Alcaparrosa e inició un procedimiento sancionatorio”, subrayó.

Mediante un comunicado, ayer sábado Sernageomin comunicó que se resolvió suspender de manera provisoria todas las operaciones de la mina Alcaparrosa y se inició un procedimiento sancionatorio que se mantiene en curso.

El “sábado 6 de agosto se continuó con el trabajo y profesionales del Servicio se enfocaron en comprobar la presencia de agua en galerías, donde se pudo certificar que la situación está controlada y hay bombas extractoras que trabajan para formalizar la situación”, señalaron.

La minera aseguró el miércoles que todo estaba bajo control, que desconocía las razones del “desprendimiento”, evitó vincularlo a los trabajos “en profundidad” de su explotación y ofreció su colaboración.

Sin embargo, el alcalde de Tierra Amarilla, Cristóbal Zúñiga, insistió este viernes en su preocupación y subrayó que no es nueva, ya que la comunidad denuncia desde hace años el peligro que supone vivir en una zona rodeada de yacimientos mineros que trabajan a gran profundidad.

El socavón “sigue en crecimiento y es algo que no se había visto en nuestra comunidad. Solicitamos que se pueda esclarecer cuál es el motivo y por qué se produjo, cuáles son las razones, si es que el derrumbe es producto de la actividad minera por debajo o se trata de algo de otra naturaleza”, insistió Zúñiga.

Episodio de 2013

En noviembre de 2013 ocurrió un hecho similar, también en Tierra Amarilla, al aparecer un cráter de 20 metros de largo y 30 de ancho con una profundidad de 30 metros a causa del colapso de un caserón situado a 450 metros de la superficie.

El cráter apareció en un cerro ubicado en una de las siete faenas mineras más importantes que había entonces en Tierra Amarilla, e igualmente cerca de un área poblada, lo que condujo a los vecinos a presentar una denuncia.

Entonces, el responsable de Minería de Atacama exigió a Pucobre, la empresa responsable, que cerrara de forma inmediata el socavón, situado a unos 600 metros de una zona habitada y aseguró que es “habitual” que este tipo de incidentes sucedan en minas de gran tamaño.