Debido al temor y una escalada de violencia registrada en Colchane, los profesionales de la posta de dicha localidad decidieron comenzar a dormir con cuchillos, en caso de que migrantes ingresen a sus viviendas.

De acuerdo al relato de ellos, desde hace dos semanas, en la Plaza de Armas han proliferado los asentamientos precarios de carácter permanente de migrantes, principalmente venezolanos, rodeando así la única posta del sector.

Cinthia Olivares, encargada de la urgencia de la posta CGR de Colchane, aseguró que la seguridad en la comuna es crítica: “No sé qué calidad de persona está llegando, nos están robando, ingresando a la posta, acá los funcionarios están durmiendo con cuchillos. No sé hasta cuándo vamos a seguir así”.

“Me da miedo cruzar la plaza porque se ponen a tomar, a drogarse acá afuera de la posta. Nosotros llamamos a carabineros, se logra que se puedan ir un rato pero ya después vuelven. Al lado de la posta había un puesto donde se ponían las charqueras (vendedoras de charqui) y lo están utilizando los venezolanos como refugio, ahí se ponen a tomar”, señaló.

Continuó su relato diciendo que la comunidad es tranquila, pero esta situación ha llevado a que los pacientes decidan no ir para sus controles o emergencias, “porque tienen miedo que puedan ser asaltados”.

Yanitsa Guerra, técnico en salud de la urgencia, explicó que decidió dormir armada porque lo hace sola en la posta.

“Vivir con el temor de que se metan a la posta, que entren a robar medicamentos o cualquier otra cosa me da miedo, porque me ha tocado atenderlos y con agresividad me responden (…) tampoco tenemos la seguridad que se necesita, más si ahora ellos están en una toma al lado de la posta”, añadió.

Por último, la directora de salud municipal de la comuna, Yolanda Flores, subrayó que “hay una inseguridad tremenda uno ya no puede caminar con tranquilidad en cualquier lugar de Colchane, hay mucha gente alrededor de la plaza (…) se les ve que son violentos”.

Por último, criticó las medidas adoptadas por el Gobierno, aseverando que no ha dado resultado.

“No tienen capacidad para albergar a toda la gente, la gente está en la plaza, se meten a las casas, sacan insumos y materiales de cualquier vivienda por necesidad (…) nos estén violentando nuestros derechos de vivir en paz y seguridad”, concluyó.