En la instancia, se abordaron siete aristas, entre ellas las estrategias sanitarias para enfrentar la pandemia por coronavirus. Durante una explicación y comparación con otros países sobre el proceso de vacunación, el representante de la cartera indicó que “el virus es un ser vivo. El virus busca dónde atacar”.

Los dichos del ministro han puesto nuevamente en el tapete la discusión en torno a los virus, ya que aún no existe consenso entre la comunidad científica sobre si corresponden efectivamente a seres vivos o no.

Un ser vivo, se considera cuando “un organismo que está formado por un conjunto de materia organizada en un sistema (más o menos) complejo. De manera clásica, decimos que los seres vivos se identifican porque pueden relacionarse con el medio, nutrirse y reproducirse”, explica el sitio de Ciencia Canarias.

El debate en la comunidad científica sobre la definición correcta de un virus, ha generado años de estudios. En concreto, los virus son una de las unidades funcionales más pequeñas que existen, siendo moléculas complejas debido a su capacidad de relacionarse y reproducirse.

Suelen estar compuestos por material genético (ADN) y sólo “pueden replicarse dentro de una célula hospedadora secuestrando su metabolismo, y a cada dominio de los seres vivos lo infecta una versión diferente de estos ocupas celulares”, explica El País.

Margarita del Val, viróloga, explica en un artículo de la revista especializada Sinc, que “los virus no envejecen ni mueren como individuos: si se inactivan es lo que llamaríamos un accidente, pero eso no es una característica inherente a la vida. Otros seres unicelulares que se dividen por gemación tampoco mueren, e incluso algunas especies marinas (como ciertas medusas) son inmortales y solo se les acorta la vida por sus predadores”.

Sin embargo, aún existen opiniones divididas en la comunidad científica sobre si el virus se considera o no un ser vivo. Por un lado no se logra explicar del todo la complejidad del virus, por que no existen microorganismos similares, pero por el otro lado, tampoco existe una teoría en concreto que defina por qué “son más complejos que otros elementos genéticos móviles”.

No obstante, un nuevo estudio sobre “virus gigantes”, señaló que “las células hospedadoras que estos virus intentaban secuestrar, podrían haber desarrollado una estrategia de defensa basada en ocultarles las proteínas a los invasores. En consecuencia, los virus se adaptaron incorporando algunos de estos genes a su genoma”.

En conclusión, para los científicos a cargo de esta investigación publicada en la revista Science, estos virus “han evolucionado en distintas ocasiones a partir de virus más pequeños, lo que descarta la idea de que evolucionasen a partir de organismos celulares”.

Por su parte, la bióloga Ester Lázaro, indica a Sinc que los virus carecen de metabolismo, “nunca han podido obtener energía del medio externo, lo cual los excluye definitivamente de la definición de vida”.

En ese sentido, la especialista aclara que el consenso científico indica que la materia viva debe cumplir con ciertos requisitos para ser considerados como tal: “poseer información genética, tener la capacidad para transformar la materia y la energía procedentes del exterior en materia y energía aprovechables para su mantenimiento, incluir un compartimento que defina sus límites respecto al entorno y ser capaz de evolución darwiniana”.

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Así mismo, señala que de todas esas características, existe una que los virus no han podido desarrollar, que es obtener energía de un medio externo, es decir, carecen de metabolismo, “dejándolos fuera de la definición de vida”.

Para los científicos, independiente del origen de los virus, su investigación radica en lograr conocer en profundidad cómo funcionan, su biología y cómo interactúan con los seres humanos, para así poder desarrollar herramientas que permitan combatirlos.