“Solo pensaba en mis hijos de 2 y 7 años, que iban a quedar sin su padre, eso me dio fuerza para poder sobrevivir todo lo que vivimos durante estos días, todo por ellos”, relató entre lágrimas Rigoberto Aránguiz (29) al pisar tierra firme tras haber naufragado siete días en una embarcación, hecho que dejó dos pescadores desaparecidos frente a las costas de La Higuera.

Aránguiz sabe que corrió con suerte de ser uno de los seis hombres de mar rescatados ayer por la Armada en el islote Los Pájaros.

Su trágica aventura había comenzado el pasado martes 6 de julio, cuando la lancha en la que se trasladaban los 8 tripulantes colisionó con un islote producto de las intensas marejadas, provocando el hundimiento de la nave y la caída a las aguas de sus ocupantes, cuyas edades fluctúan entre los 19 a 57 años.

Rescate

Según información entregada por la Gobernación Marítima, la embarcación llamada “Don Claudio” provenía de Talcahuano y zarpó desde el puerto de Coquimbo para pescar albacora en los límites de las regiones de Coquimbo y Atacama.

El gobernador marítimo, Sergio Walls, detalló que la nave estaba siendo buscada desde el 6 de junio, cuando se apagó el posicionador satelital de la lancha.

“Es normal que estos posicionadores fallen o en algunos casos sean apagados de forma voluntaria para no mostrar la posición de su lugar de pesca, por lo tanto procedimos a hacer varios llamados radiofónicos para ubicar esa embarcación”, indicó Walls.

El gobernador marítimo de Coquimbo aseguró que de igual forma recibieron información contradictoria sobre su ubicación. “Nos dijeron que se ubicaría al oeste de Caldera y al no dar con ella se activó el servicio de búsqueda marítimo”, indicó el oficial de la Armada.

Luego de una semana de búsqueda, un avión de la Armada logró encontrar restos de lancha y avistó a seis de los ocho tripulantes en el islote Pájaros ubicado en la comuna de La Higuera.

Sergio Walls sostuvo que al zarpar del puerto de Coquimbo la embarcación declaró que iba con seis tripulantes, pero interrogados los sobrevivientes manifestaron que eran 8 en total.

“Permanecen desaparecidos Domingo Arriagada y Peter Moraga. Nos concentraremos en mantener la búsqueda. De acuerdo a los manuales el operativo se mantiene mientras existan motivos razonables para poder encontrarlos con vida. Normalmente son siete días de búsqueda”, agregó.

Walls indicó que de los rescatados cuatro fueron llevados a tierra firme, mientras otros dos se quedaron de forma voluntaria para apoyar al personal de la Armada en la búsqueda de las dos personas desaparecidas.

“La idea es seguir mañana (hoy miércoles) haciendo patrullajes con el avión naval y dos unidades en el sector para dar con los desaparecidos”, afirmó Walls, detallando que se centrarán en el sector costero y que han alertado a los pescadores de Caleta Hornos y Cruz Grande para que cooperen en el operativo.

Los sobrevivientes del accidente fueron atendidos por personal de Samu al llegar al puerto y fueron encontrados en buen estado de salud, salvo algunos golpes que sufrieron al ser arrastrados por las olas.

Los pescadores rescatados fueron identificados como José Vallejos Jara (57), patrón de la embarcación; Gerald Burgos Vallejos (21); Víctor Arriagada Salazar (36); Roberto Bustos Vallejos (25); Rigoberto Aránguiz Rozas(29); y Daniel Fuentes Brevis (41).

Siete días en una isla

Los cuatro de los tripulantes que fueron trasladados al puerto fueron recibidos por familiares, que desde hace una semana esperaban el milagro de poder volverlos abrazar una vez más.

Dos de los pescadores recatados, relataron en exclusiva a El Día su dramática experiencia de sobrevivencia una vez que su nave naufragó por el intenso oleaje en esa noche de martes, que no lograrán olvidar por el resto de sus vidas.

Rigoberto Aránguiz relató que fue el primero al caer al agua y no podía salir a flote. “En ese momento me entregué y pensé en mis hijos y mis papás. Mi compañero Peter, que ahora anda perdido me tiró una boya, me aferré y la mar me sacó para afuera y caí sobre una piedra. Me aferré a la roca y me pegaba el mar en las manos, hasta que llegó otra ola más grande y me tiró a otra piedra y en esa me quedé. Luego vi al resto de mis compañeros”, indicó Aránguiz.

Según comenta el pescador, fueron días de terror los que vivieron luego del accidente, a la espera de ser rescatados.

“La lancha cayó a las 22:30 de la noche del día martes. En la primera noche hacía un frío que nos mataba. Al otro día no me podía mover y mis compañeros buscaban entremedio de los escombros a nuestros otros colegas. Nos alimentábamos de huevos de pájaros y hervíamos agua de mar para poder tomar. Fue terrible”, relató Aránguiz.

El hombre de mar sostiene que en sus más de diez años trabajando en la pesca nunca le había tocado vivir una situación similar.

“Eran mares tras mares, de la lancha no quedó nada. Llevamos víveres para 30 días, pero la mar no soltó nada luego de estrellarnos, quedamos en pelota. Buscamos a nuestros compañeros, pero fue todo muy terrible. No teníamos ropa para ponernos. Teníamos dos ayudas térmica, las que son para una persona, que tenía la balsa y nos abrazábamos de a tres con ella para abrigarnos”, cuenta el pescador.

Agrega que se tenían que hablar para no quedarse dormidos, en las que fueron las noches más largas de su vida. “Escuchábamos el mar y pensábamos que venía un avión a rescatarnos, pero nada”. finaliza el hombre de mar.

Su compañero, Daniel Fuentes, señala que comenzaron a recorrer el islote donde encontraron un refugio que era utilizado por unos pescadores del lugar.

“En ese refugio, gracias a Dios, encontramos algunas ropas y nos pudimos cubrir del frío para pasar las noches. En el día no parábamos de buscar a nuestros compañeros, sacando palos y escombros, pero no pudimos pillarlos”, aseveró Fuentes.

El pescador afirma que buscando en el islote encontraron una radio, pero esta no funcionaba, así que no tenían como comunicarse.

“La radio no prendía, pero buscando encontramos un aparato, una cámara, que utilizan para grabar a los pingüinos, vimos que tenían baterías y con esa tratamos de encender la radio. Pusimos el canal 16 (frecuencias para las llamadas y tráfico de socorro), pero no contestaba nadie. Hasta que el avión nos contactó”, cuenta el pescador rescatado.

El hombre de mar asegura que el posicionador de la nave dejó de emitir el mismo día del impacto. “Pero ellos (la Armada) al ver que había dejado de emitir señal deberían haber comenzado la búsqueda, pero no lo hicieron, se demoraron siete días en buscar en el mismo lugar en que colisionamos”, manifestó Fuentes.

Agrega que estaban perdiendo las esperanzas de ser rescatados del islote Los Pájaros. “Como veíamos que nadie nos buscaba, solo pensábamos que nuestra única opción es que pasara una embarcación pesquera que nos salvara”, señala Daniel Fuentes.

Los pescadores sostienen que lo que esperan ahora es retornar a la brevedad sus hogares, aunque esperan tener noticias de sus dos compañeros desaparecidos.

“Después de vivir estos días terribles en ese islote lo único que queremos es volver a ver a la familia en el sur, pero no podemos dejar de lado a nuestros compañeros Peter y Domingo. Los deben seguir buscando hasta encontrarlos, sus familias necesitan eso”, aseveró Aránguiz, quien agradeció a los funcionarios de la Armada hayan podido llegar hasta donde estaban para tener una nueva oportunidad de volver abrazar a sus hijos.