Con 28 votos a favor y uno en contra, la iniciativa fue visada por la Sala de la Cámara Alta después de 15 años de que fuera ingresado al Congreso, en el año 2005, y volvió a la Comisión de Mujer para su análisis en particular.

El único voto en contra fue del parlamentario Juan Castro (RN), quien aseguró que el proyecto “desintegra una tradición familiar”. 

“Es un proyecto que no entrega nada positivo a la familia y a la sociedad. No quiero entrar en detalle, cuando una madre es madre soltera, creo que eso tiene otro sentido. Con estos estamos desintegrando lo que significa una tradición familiar”puntualizó el parlamentario.

Por su parte, la senadora Adriana Muñoz (PPD), señaló que “aquí hay una resistencia cultural fuerte a tramitar ese tipo de iniciativa. Aquí estamos buscando hacer retroceder desde el punto de vista normativo, esa fuerza estructural que tiene el patriarcado en la sociedad”.

En lo fundamental, la iniciativa, que tras su aprobación en la Cámara de Diputados estuvo durmiendo 10 años en la Comisión de Constitución del Senado, busca establecer que los padres puedan expresar, de común acuerdo y al momento de inscribir el nacimiento de su primer hijo o hija, su voluntad de que el apellido de la madre anteceda al apellido del padre, en cuyo caso se deberá proceder de igual forma con todos los hijos comunes.

Cabe recordar que la experiencia comparada de diversos países, entre los que se cuentan Estados Unidos, Francia, Alemania, Austria y Holanda, suele entregar a los padres la posibilidad de legarle a su hijo o hija, indistintamente, el apellido del padre, de la madre o ambos en el orden en el que lo acuerden los padres si así desean hacerlo.