Una tendencia dolorosa que se ha vivido en varios países son los ataques y amenazas contra trabajadores de la salud, por parte de sus propios vecinos, al señalarlos como focos de infección del coronavirus.

Esta dura acusación, que además no tiene ningún sustento, le costó caro a una enfermera argentina, de la ciudad de Santa Fe. Fue varias veces amenazada por sus vecinos para que dejar el barrio a través de mensajes e insultos, hasta que las advertencias se transformaron en hechos.

La joven trabajadora de la salud encontró sus dos mascotas, un perro y un gato, muertos envenenados, y al lado de los animales un cartel en que le pedían que se fuera de su casa por 8 ó 9 días.

La enfermera trabaja en un centro de salud pública de la ciudad en cuidados paliativos de enfermos con coronavirus.

 

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