Buscando una vacuna en Alemania, Gran Bretaña y Francia

La semana pasada el Instituto de Inmunología e Inmunoterapia (Imii) y la U. Católica anunciaron una alianza con el laboratorio chino Sinovac Biotech, que está desarrollando una de las vacunas más prometedoras contra el coronavirus: Coronavac.

La alianza incluye que voluntarios chilenos prueben la vacuna, la que ya se encuentra siendo testeada en la población china.

Antes que una vacuna llegue al mercado, esta requiere sortear varias etapas. Una fase preclínica, en la que se realizan pruebas en el laboratorio y en modelo animal. Luego una etapa clínica en humanos, en la que se evalúa la seguridad, las dosis y la eficacia. La última etapa, después de demostrar que es segura, es la fase 3, en la que una gran cantidad de voluntarios son inoculados, fase en la que busca participar Chile y en un protocolo que aún está en desarrollo. Lo que sí está claro es que estos voluntarios deben ser sanos, mayores de 18 años y no serán remunerados, según dictan los estándares internacionales.

Chile además, por estar aún en una etapa de alta circulación del virus, resulta tristemente, un buen laboratorio natural para probar la eficacia de la vacuna.

Pero no es la única vacuna que está testeando el país. El ministro de Ciencia, Andrés Couveexplicó en un reportaje publicado en Qué Pasa, que la participación en este tipo de ensayos es una de las estrategias que se decidió para el país: identificar los desarrollos promisorios de vacunas, fármacos u otras alternativas terapéuticas y establecer una colaboración internacional, a través de la comunidad científica. “Esta es una manera de asegurar el acceso oportuno y equitativo a algunas de estas herramientas”, explicó.

Por eso, dijo que al convenio ya firmado con la farmacéutica china, también se evalúa participar en ensayos de otras vacunas que se desarrollan en Francia, Alemania, Reino Unido, siempre considerando los avances que publica la Organización Mundial de la Salud (OMS). “No nos hemos cerrado a ninguna opción”, dijo Couve.

“Algunos países como Estados Unidos, siguiendo la estrategia de capital de riesgo, invierten miles de millones de dólares en distintas investigaciones. Esto es inviable para Chile. Pensamos que lo mejor es usar la capacidad de que tenemos con la comunidad científica y comunicarnos con los desarrolladores, contactarlos para participar en los ensayos”, explicó el ministro.

Couve explicó que el testeo no es nuevo en el país. “Nosotros hemos hecho esto antes”, dijo. “Chile ha participado en ensayos de las vacunas contra el rotavirus y la influenza”.

Habrá que ver cómo evolucionan estas vacunas y si el país podrá acceder a estas ansiadas terapias.

Plasma eficiente

Antes de la existencia de las vacunas, una de las fórmulas más recurridas por los médicos para tratar enfermedades virales, era, dicho burdamente, usar sangre de pacientes recuperados para transferirla a otros enfermos.

Dicho más pulcramente, a esta sangre se le quita los glóbulos rojos, generando un plasma rico en anticuerpos, capaces de atacar el virus del paciente.

Con la llegada de las vacunas, el tratamiento quedó como opción para los males en los que todavía no se desarrolla una. Por ejemplo, con el hanta.

Por eso, en ausencia de vacuna para el coronavirus, en muchas partes del mundo comenzó a utilizarse este plasma, incluido Chile.

Buscando una vacuna en Alemania, Gran Bretaña y Francia

La semana pasada el Instituto de Inmunología e Inmunoterapia (Imii) y la U. Católica anunciaron una alianza con el laboratorio chino Sinovac Biotech, que está desarrollando una de las vacunas más prometedoras contra el coronavirus: Coronavac.

La alianza incluye que voluntarios chilenos prueben la vacuna, la que ya se encuentra siendo testeada en la población china.

Antes que una vacuna llegue al mercado, esta requiere sortear varias etapas. Una fase preclínica, en la que se realizan pruebas en el laboratorio y en modelo animal. Luego una etapa clínica en humanos, en la que se evalúa la seguridad, las dosis y la eficacia. La última etapa, después de demostrar que es segura, es la fase 3, en la que una gran cantidad de voluntarios son inoculados, fase en la que busca participar Chile y en un protocolo que aún está en desarrollo. Lo que sí está claro es que estos voluntarios deben ser sanos, mayores de 18 años y no serán remunerados, según dictan los estándares internacionales.

Chile además, por estar aún en una etapa de alta circulación del virus, resulta tristemente, un buen laboratorio natural para probar la eficacia de la vacuna.

Pero no es la única vacuna que está testeando el país. El ministro de Ciencia, Andrés Couveexplicó en un reportaje publicado en Qué Pasa, que la participación en este tipo de ensayos es una de las estrategias que se decidió para el país: identificar los desarrollos promisorios de vacunas, fármacos u otras alternativas terapéuticas y establecer una colaboración internacional, a través de la comunidad científica. “Esta es una manera de asegurar el acceso oportuno y equitativo a algunas de estas herramientas”, explicó.

Por eso, dijo que al convenio ya firmado con la farmacéutica china, también se evalúa participar en ensayos de otras vacunas que se desarrollan en Francia, Alemania, Reino Unido, siempre considerando los avances que publica la Organización Mundial de la Salud (OMS). “No nos hemos cerrado a ninguna opción”, dijo Couve.

“Algunos países como Estados Unidos, siguiendo la estrategia de capital de riesgo, invierten miles de millones de dólares en distintas investigaciones. Esto es inviable para Chile. Pensamos que lo mejor es usar la capacidad de que tenemos con la comunidad científica y comunicarnos con los desarrolladores, contactarlos para participar en los ensayos”, explicó el ministro.

Couve explicó que el testeo no es nuevo en el país. “Nosotros hemos hecho esto antes”, dijo. “Chile ha participado en ensayos de las vacunas contra el rotavirus y la influenza”.

Habrá que ver cómo evolucionan estas vacunas y si el país podrá acceder a estas ansiadas terapias.

Plasma eficiente

Antes de la existencia de las vacunas, una de las fórmulas más recurridas por los médicos para tratar enfermedades virales, era, dicho burdamente, usar sangre de pacientes recuperados para transferirla a otros enfermos.

Dicho más pulcramente, a esta sangre se le quita los glóbulos rojos, generando un plasma rico en anticuerpos, capaces de atacar el virus del paciente.

Con la llegada de las vacunas, el tratamiento quedó como opción para los males en los que todavía no se desarrolla una. Por ejemplo, con el hanta.

Por eso, en ausencia de vacuna para el coronavirus, en muchas partes del mundo comenzó a utilizarse este plasma, incluido Chile.

Si bien hay historias de éxito, existían dudas sobre su efectividad. Pero un estudio liderado por la Clínica Mayo en EE.UU., el más grande hecho hasta ahora y que consideró a más de 21 mil pacientes, confirmó la eficiencia de esta terapia.

En su estudio, los científicos de este centro médico, comprobaron que el plasma mejoró la sobrevida de la mayoría de los pacientes, con mayor efectividad en aquellos que no se encontraban en una situación menos grave.

En base a sus resultados, el estudio menciona que la tasa de mortalidad a los siete días fue de solo un 8,6% para los pacientes sometidos a esta terapia, con una baja más significativa en pacientes críticos. Así, la mortalidad en pacientes UCI sometidos al tratamiento fue de 10,5%; 12,1% en pacientes con ventilación mecánica, y 14% en personas con shock séptico. En cambio, en pacientes menos graves, la mortalidad fue de 6% en personas no ingresadas en UCI; 6,2% en pacientes sin ventilación; y 7,6% en quienes no sufrieron shock séptico o fallas multiorgánicas.

La investigación muestra con números que esta terapia es efectiva, y alienta, a la espera de una vacuna, a utilizarla en pacientes que han desarrollado cuadros graves de la enfermedad, tratamiento que además, varios centros médicos y clínicas en Chile ya están utilizando.

Circulación a la baja

Lo anunció el ministro Enrique Paris en la cuenta diaria del miércoles: Las cifras indican que hay una “muy leve mejoría en el número de nuevos casos de Covid-19. Y más tarde fue confirmado con cifras por varios centros médicos y clínicas. La circulación del virus parece estar disminuyendo.

Considerando la semana 24 (desde el 8 al 14 de junio), un informe de la Universidad Católica mostró que la circulación de los virus tradicionales del invierno prácticamente ha desaparecido y “por primera vez”, la circulación del virus Sars-CoV-2 disminuyó.

El porcentaje de positividad de Covid-19 disminuyó por primera vez a 39%”, apuntó el documento, es decir, durante esa semana, de los 10.277 test PCR realizados en los recintos médicos de la Red Salud UC, Clínica Alemana UDD, el Hospital Lucio Córdova y el Hospital Padre Hurtado (todos en la Región Metropolitana), 3.952 resultaron positivos.

“Lo más probable, es un poco precoz para decirlo, es que sea una baja verdadera. Ha disminuido la cantidad de personas que llegan a realizarse el test, pero también ha disminuido la positividad, es decir, el porcentaje de muestras positivas respecto del total de test que se realiza. Hace tres semanas teníamos una positividad del 50% y llegamos a tener 54%. Hoy la positividad es del 39%”, dijo en una nota publicada por Qué PasaCecilia Perret, infectóloga pediatra de la Red Salud UC Christus y académica de la Escuela de Medicina de la UC.

Sin embargo, Perret, al igual que varios especialistas, fueron muy cauta en sacar conclusiones, y pidió ir ahora por los asintomáticos.“El rol de los asintomáticos puede ser fundamental en esta fase de la evolución de la epidemia. Los contactos asintomáticos no los identificamos, no es fácil aislarlos. Hay que buscarlos en grupos de riesgo”, dijo.

Al menos el gobierno anunció que irá por ellos, incluso, a sus domicilios.

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