Iban a ser 10 días de vacaciones inolvidables para la abogada Catalina Herrera y su esposo, el ingeniero Francisco Vial. Habían preparado con meses de antelación la travesía en el crucero Coral Princess que los llevaría por los canales del sur de Chile. La promesa era partir el 5 de marzo un recorrido por el Canal Beagle, Puerto Williams y las Islas Falkland hasta terminar el 19 de marzo en Buenos Aires.

La confirmación del primer caso de contagio por coronavirus en Chile, el 3 de marzo, llevó al matrimonio a consultar preventivamente a las autoridades de turismo si existía algún inconveniente para viajar. Como la respuesta fue a favor del embarque, el jueves 5 de marzo la pareja llegó al Puerto de San Antonio para iniciar sus vacaciones.

Ese día, la pareja y otros cinco chilenos de Viña del Mar, Santiago y Concepción iniciaron una pesadilla que ya va en su día 35 y que ahora sigue en Miami, donde permanecen atrapados sin permiso para desembarcar, sin posibilidad concreta de volver a Chile y bajo la amenaza de ser contagiados con Covid-19, que ya mató a tres de los 1800 pasajeros.

En conversación telefónica con La Tercera PM desde Miami, Catalina Herrera asegura que la crisis se empezó a sentir a la llegada del crucero a Buenos Aires, donde se permitió el desembarco de 42 pasajeros argentinos. Para entonces la propagación del virus en el país trasandino era noticia nacional, de modo que junto con el desembarco, se inició el testeo de todos los pasajeros del Coral Princess.

A las cinco de la mañana personal médico subió al barco para tomar la temperatura de los pasajeros y tripulantes, a quienes se les pidió llenar una ficha. Poco después fueron informados de que nadie tenía autorización de bajar, que se había cerrado el aeropuerto y que podrían quedar 14 días en el puerto.

A las seis de la mañana, Catalina y Francisco sintieron el movimiento del barco que, por orden de su capitán, partió hacia Uruguay para intentar desembarcar. Tampoco fue posible, pese a las gestiones que el matrimonio le reconoce al consulado de Chile en esa ciudad. La nave solo logró cargar insumos para continuar el viaje. El destino ahora era la ciudad de Miami.

Fue en una escala en la isla de Barbados, donde a las incomodidades se sumó la amenaza concreta del coronavirus que, hoy el matrimonio, cree que se coló en el barco durante la escala en Argentina. Dice que trece pasajeros testeados tras presentar síntomas, dieron positivo para Covid-19, y al arribar a Miami el 4 de abril, dos habían fallecido. Luego se confirmó la tercera defunción.

Desde la cabina del Coral Princess, donde ha tenido que permanecer desde que se confirmó que el barco está contaminado, Catalina Herrera cuestiona la efectividad de las gestiones de la Cancillería y del embajador de Chile en Estados Unidos, Alfonso Silva.

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