“Es un modelo que adaptamos, que hicimos en Chile”, dijo este miércoles el ministro de Salud, Jaime Mañalich, en un intento por aplacar las suspicacias en torno el protocolo que utiliza nuestro país para declarar como recuperada a una persona por coronavirus.

Los comentarios apuntaban a un supuesto copy-paste del Gobierno de los datos que permitía hacer calzar la cantidad de sanados con las cifras de los primeros contagiados luego de 14 días, independiente si en ese periodo de tiempo se registraron fallecidos o no.

Así el secretario de Estado tuvo que aclarar que en Chile no se efectuaban exámenes de salida o de alta, sino que una vez cumplidas las dos semanas -cuando el paciente ya no podía contagiar- el Minsal decretaba que estaba curado. Aunque, con una salvedad: “Hemos restado de aquí para adelante a los pacientes fallecidos para no inducir a ningún error”, sostuvo en la oportunidad.

El modelo made in Chile -según explicó el ministro Mañalich- fue adoptado de otro: El protocolo de la Universidad John Hopkins. ¿El problema? Poco o nada se conoce de las indicaciones de la casa de estudios estadounidense e incluso una de sus académicas expone que para ser declarado sano no basta con pasar 14 días aislado, por lo que se debe aplicar a los menos un examen.

“Por más que preguntamos entre los círculos de gente que estudió salud pública, epidemiología o infectología, todavía nadie me puede responder”, cuestionaron desde el Colegio Médico en relación a las directrices ordenadas supuestamente por la entidad con sede en Maryland.

Pese a ello, especialistas locales concuerdan en que la labor del Minsal es criteriosa. Según reconoció Rodrigo Blamey, infectólogo de la Clínica Las Condes, guías de Estados Unidos y Europa recomiendan tomar pruebas antes de dar el alta, para documentar que quien sea sindicado como alguien sin el virus esté efectivamente sano.

Sin embargo, -añadió- el contexto nacional no permite hacerlo, al contar Chile con recursos limitados, por lo que los exámenes se prefieren dejar para diagnosticar los casos en personas con síntomas.

“No me parece adecuado gastar tests para pacientes recuperados”, comentó en relación a la decisión del Minsal de no practicar dichos análisis de salida.

Pero esa no es la única duda que por estos días plantean académicos, profesionales, Colegio Médico y la comunidad en general: existe poca transparencia en información clave como -por ejemplo- la capacidad diaria de los laboratorios para procesar los exámenes realizados, datos que fueron negados a este medio desde el Minsal. O qué parámetro se usó para decretar cuarentena en las siete comunas de la capital. Lo único que se tenía a la fecha era un mapa con concentración de casos sin una explicación clara, lo que motivó al alcalde de Cerro Navia a iniciar acciones judiciales.

Tampoco se conoce porqué el Departamento de Epidemiología ha cambiado en varias oportunidades la presentación de sus reportes con variada cantidad de factores, lo que no permite compararlos entre sí.

Fiebre y el cuadro fantasma

“Llama la atención que algunos de los síntomas más detectados (…) son cefalea, disnea, y tos, a diferencia de la fiebre (…) que es un síntoma esencial para poder acceder al examen”. La frase corresponde a una reportera y lleva una consulta implícita. En buenas cuentas, el 25 de marzo la profesional le preguntó al titular de Salud durante el tradicional balance en La Moneda porqué la temperatura elevada sólo constituía el 9% de la sintomatología presentada en casos confirmados de Covid-19, pese a que es lo primero que se mide -por ejemplo- en las aduanas sanitarias.

El dato lo había obtenido del informe del Departamento de Epidemiología del Minsal -el último disponible a la fecha- y el cuadro en cuestión destacaba justamente por dejar a la fiebre en antepenúltimo lugar en la presentación de síntomas, sólo por delante de dolor abdominal y mialgia. Más arriba aparecían -como ya se señaló- la cefalea (52%), disnea (57%), tos (52%) dolor toráxico (47) y odinofagia -o dolor al tragar- (45%).

La consulta de la periodista no tuvo respuesta del ministro. Pero lo que sí hubo más tarde fueron cambios en la variable constatada en los reportes que le sucedieron. Si en el informe del 23 de marzo se medían los signos en casos confirmados de Covid-19, en el del día siguiente, el 24, sólo contemplaban aquellos pacientes hospitalizados por el virus.

Consultados por BioBioChile sobre el porqué de la modificación, desde el Minsal explicaron en la oportunidad que “se va a ir ajustando y estandarizando la forma de entregar la información”, de modo que “por las consultas que hemos recibido y para entregar los datos de mejor manera” se van a incorporar los dos cuadros.

Hasta ahí todo bien. Sin embargo, lo que no termina de aclararse es porqué ese mismo reporte fue actualizado y subido nuevamente a la página del Minsal.

En el último documento los principales síntomas ahora eran tos (65%), fiebre (54%), mialgia (49%), odinofagia (44%) y cefalea (43%).

Osea, fue “corregido” -según se lee en el sitio web- con cifras totalmente diferentes, cambiando toda la composición del cuadro en cuestión (ver imagen).

Validación de exámenes: sin información

La capacidad de diagnóstico es otra de las interrogantes que preocupan al mundo académico y profesional. ¿La razón? Simple: la confirmación de casos positivos a coronavirus podría estar frenada por el posible colapso en la ratificación de las pruebas.

Es decir, “es probable que los casos diarios en realidad sean más de los que realmente se puedan informar, sencillamente por la demora en el proceso de diagnostico”, explica el profesor titular de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Mauricio Canals.

“En relación a los números que se han dado en el último tiempo hay que tener cierta precaución, porque debe haber un atochamiento importante en los diagnósticos y los reportes, de tal manera que uno siempre está mirando hacia el pasado de lo que está ocurriendo”, detalla el experto.

Lo mencionado por Canals despierta dudas, pero pocas son las respuestas. BioBioChile consultó al Gobierno por la capacidad de diagnóstico que hay en Chile día a día, sin embargo, rehusaron entregar los datos.

“Por ahora solo se está entregando, desde el Minsal, la información del total de exámenes realizados y que se dan a conocer en el reporte diario que hacen más autoridades”, consta en la respuesta.

De todos modos, señalaron que en la actualidad existe un grupo de laboratorios privados que funcionan de manera autónoma en la toma de exámenes, de manera que las muestras pueden ser procesadas por cada uno de ellos por sí mismos y no es necesario enviar los casos positivos al Instituto de Salud Pública (ISP) para su ratificación como ocurría en un principio, mientras eran capacitados y existía una marcha blanca.

Si bien eso alivia el “cuello de botella” que podía ahí generarse, ahora surge un nuevo problema en el acceso a los datos.

“¿Dónde están sus nombres? ¿Cuál es la capacidad de testeo? Esa información así de sencilla ha sido imposible de ser obtenida”, critica Cristóbal Cuadrado, secretario de Salud Pública del Colegio Médico.

“Por lo mínimo están generando confusión y dudas razonables de qué tanto se puede confiar en la información que entrega la autoridad”, añadió.

Todo ello cobra relevancia, luego de que el ministro Mañalich sostuviera este jueves que en Ñuble se reportó una explosión de casos asociada a la apertura de un nuevo laboratorio en la zona.

Consultado el ISP, declinó emitir una declaración al respecto, pues la vocería se encuentra centralizada en el Ministerio de Salud, indicaron.

La suma, los datos, el recurso

Pero hay otros episodios. El 25 de marzo, al momento de decretar la cuarentena total en las siete comunas de la capital (actualmente la medida rige en seis, al dejar fuera Independencia) sólo se conocían los dichos del ministro Mañalich, quien explicó a grandes rasgos que la zona donde se declaró el aislamiento colectivo concentraba “el mayor número de casos nuevos”.

A esa fecha no había información segregada por comuna (fue recién liberada el 30 de marzo) y al momento de entrar en vigencia la restricción, es decir el jueves 26, sólo se contaba con una publicación en el sitio web del Minsal -de menos de una página- titulada “Antecedentes para dictar cuarentena en siete comunas de Santiago”.

¿El problema? En ella sólo aparecía la foto de un mapa de concentración de casos, sin un texto que lo explicara ni tampoco estaban a la vista otros sectores de la capital para establecer una comparación.

Esto último llama la atención pues al costado izquierdo de la imagen alcanza a apreciarse que hay una comuna con indicadores a lo menos similares a las de las siete donde sí se estableció la cuarentena.

El ministro respondió que el recurso obedecía principalmente “a una falta de entendimiento o conocimiento de qué se trata una cuarentena”.

Algo similar ocurrió cuando el 16 de marzo el Presidente Piñera anunció en conferencia de prensa que Chile había entrado en Fase 4. Según un extenso artículo del sitio especializado en América Latina, Salud con Lupa, ese día “no hubo reporte epidemiológico alguno”.

“Sólo un cuadro con el total de casos confirmados que indicó sexo, edad y el centro hospitalario. El del día siguiente fue un resumen ejecutivo de una hoja. A partir de entonces, los informes comenzaron a variar con distinto nivel de detalle, estructura e incluso diseño gráfico. La información simplemente dejó de ser comparable entre un reporte y otro”, cuestionan.

“Por ejemplo, el 21 de marzo es la primera vez que el reporte incluye información sobre el número de tests realizados, esto es 19 días después del primer contagio. Los dos reportes siguientes no contienen esa información. El 24 de marzo regresa el número al documento, pero en los siguientes vuelve a desaparecer”, añaden.

Actualmente el escrito del 21 de marzo señalado no se encuentra disponible en el sitio web, tampoco el del 22 y recién se retoma la información el 23 con el examen “corregido” ya citado.

Lo mismo pasó cuando el Presidente Piñera declaró Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe por 90 días para frenar el avance del virus. Allí también hubo un resumen ejecutivo de las mismas características.

El cálculo equivocado

Situación aparte es el error en la suma de nuevos contagios ocurrido este miércoles, cuando aparecieron dos nuevos casos en Tarapacá en la tabla diaria que publica el Minsal, elevando el total nacional en las últimas 24 horas a 295 y no 293 como había informado Mañalich.

Tras las consultas de BBCL desde el Gobierno indicaron que era una equivocación y que en realidad correspondía a 0 contagios. Pero… el seremi de Salud de la zona apareció ese mismo día ratificando ambos casos, contradiciendo las cifras oficiales. ¿Lo curioso? Al día siguiente, es decir, este jueves, ambos contagios sí aparecían en el reporte.

“Lo que se espera es rigurosidad del organismo que está entregando las cifras. De repente puede haber cierta inconsistencia (…) pero debiera ser inmediatamente corregida”, asegura Marta Werner, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción. “Los errores pueden ocurrir, pero el deber inmediatamente es corregirlo”, añade.

“En las crisis, y esta es una tremenda crisis, lo que más se requiere es transparencia. Para
adherir a ellas (las medidas de las autoridades) es necesario tener confianza y para tener confianza la información tiene que ser trasparente con todas su bondades y problemas”, sentencia.

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