Las situación vivida por algunos miembros de la Primera Compañía de Talca, con Carabineros, afectó no solo a los voluntarios a nivel personal, dijo la académica Nadia Ramos, sino también la confianza entre dos instituciones que normalmente trabajan juntas Por su labor, el personal de bomberos está preparado para vivir situaciones emocionalmente fuertes, pero cuándo el equipo enfrenta riesgos o agresiones de parte de la población o de Carabineros, como las ocurridas recientemente en Talca, tienen una doble afectación para los voluntarios porque es inesperada, por lo cual hay que evaluar la incubación de situaciones de estrés postraumáticos posteriores, manifestó psicóloga y académica de la Universidad de Talca, Nadia Ramos. De acuerdo a especialistas las movilizaciones sociales y los hechos de violencia afectan en más y menor medida la salud mental de los chilenos, pero hay grupos o personas que están en la primera línea de los conflictos, por lo tanto más expuestos a sus consecuencias psicológicas. “En términos de dificultades de salud mental todos podemos estar experimentando diferentes síntomas como falta de concentración, de atención, un poco de confusión, problemas más emocionales como rabia y tristeza y en términos sociales estamos más irritables, tenemos menos paciencia. En general todos estos síntomas son normales, porque estamos en un contexto que se escapa a los ámbitos de la normalidad en la que nos movemos, pero hay eventos con potencial traumático como la violencia interpersonal que genera más impacto en la persona”, señaló la docente de la Facultad de Psicología y presidenta de la Asociación Chilena de Estrés Traumático. Ramos puntualizó que “los bomberos están preparados para combatir incendios, ver personas accidentadas, están capacitados para trabajar en situaciones de catástrofe y en algún momento estallidos de crisis social, pero no para ser objetos de situaciones de violencia. Este tipo de eventos y las agresiones afecta mucho a los bomberos porque ellos están prestando una labor de servicio y claramente ellos no están preparados  para recibir un trato como el que le dio Carabineros y no es solo una persona afectada, sino también toda la institución y la comunidad de bomberos. Ellos también son servidores públicos y si son agredidos por otros servidores públicos pareciera que nadie está a salvo, aumenta la sensación de incertidumbre, hay una pérdida de confianza”. Evaluación Por la salud mental del individuo y del grupo, la especialista recomienda que no se debe dejar pasar el incidente y poner atención a los síntomas. “Si no hay un reconocimiento de este hecho por parte de las autoridades competentes se genera más afectación en términos de rabia y más impotencia, por lo tanto hay que hacer una evaluación de la situación actual de la persona y del equipo involucrado. Aún no se puede hablar que haya un trastorno de salud mental mayor, porque el evento es muy reciente y el trastorno de estrés postraumático se configura después de un mes. Ahora es lógico que va a estar afectada la persona y todas las cosas que le puedan estar pasando son acciones normales frente a una situación que es anormal, pero hay que ver, con el paso del tiempo, si estas dificultades se mantienen y si se afecta el funcionar normal de la persona”, indicó la académica de la Utalca.