La posibilidad de postergar la elección de gobernadores que está fijada para octubre de 2020 se planteó en el pasado comité político en La Moneda, donde desde la UDI dicen que podrían evaluarlo pero sólo si hay apoyo transversal.

En privado, tanto de ese partido como desde algunos de la oposición, reconocen que un retraso podría ser necesario pero no muchos se animan a asumir los costos políticos de ese tipo de decisiones.

El diagnóstico, eso sí, es compartido: la nueva figura no tendrá facultades ni recursos y en la práctica, sólo tendrá peso el delegado presidencial.

En ese sentido, se impulsó una ley corta para modificar las facultades de los gobernadores regionales, sin embargo, a 15 meses de la elección, aún no se ha avanzado.

Desde el Gobierno, en tanto, por ahora han descartado retrasar la elección, al igual que la DC, quienes descartaron apoyar la idea de retrasar la elección.