Aunque santiaguino, Luis Ortúzar Araya es llamado El Chincolito de Rauco en alusión a esa ciudad de la zona de Curicó, desde donde irradia sus oficios de cantor a lo humano y lo divino, poeta popular y payador. Iniciado en 1955, es uno de los más experimentados cantores vigentes en Chile. Su presencia es habitual en encuentros de payadores nacionales como los de Teno (provincia de Curicó) y Portezuelo (provincia de Ñuble), y al mismo tiempo en velorios de angelitos, vigilias, novenas y encuentros de canto a lo divino.

Pero no todo puede ser felicidad en la vida y menos en la actualidad donde no se respeta ni los años, este fue el caso que afectó a este artista criollo donde el señala que un día de estos él recibió amenazas  y una golpiza por parte de sujetos supuestamente sobrinos de la arrendataria donde el residía en aquel entonces en la ciudad de linares, Donde realizaba labores agrícolas (cosechando)

Lamentablemente este hecho lo dejó con múltiples secuelas en su pecho impidiéndolo cantar, constatando si las lesiones en carabineros y confirmando el hospital de lo ocurrido, pero lamentablemente como no tenía el nombre de los involucrados, sabiendo solo que eran sobrinos de la dueña del predio.