Ante la edición Nº 73 de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el presidente Sebastián Piñera reafirmó su compromiso de solucionar la grave situación medioambiental que viven las comunas Quintero y Puchuncaví en la región de Valparaíso.

En tanto, la oposición tildó como inexplicable la decisión del mandatario de bajarse a última hora de firmar del acuerdo de Escazú, que apunta a generar un mecanismo de resolución de controversias medioambientales en Latinoamérica y el Caribe.

La intervención del presidente Sebastián Piñera frente al pleno de la Asamblea General de las Naciones Unidas duró 38 minutos. Discurso que, pese a comenzar una hora tarde según el programa oficial, no fue impedimento para que el mandatario chileno utilizara el podio para abordar distintas materias tanto internacionales como nacionales.

Venezuela, desarrollo económico, inclusión, política migratoria, reestructuración de las Naciones Unidas, asuntos humanitarios, entre otros, formaron parte de su exposición anual.

Sin embargo, dentro de ello incluyó párrafos para referirse a la delicada y grave situación medioambiental por la que atraviesan habitantes de las comunas de Quintero y Puchuncaví.

Al respecto, Sebastián Piñera reafirmó su compromiso de solucionar definitivamente la situación que viven los habitantes de la zona mencionada.

Palabras con las que el Presidente aseguró que su Gobierno seguirá adelante con el compromiso de respetar y trabajar en el cuidado del medio ambiente.

Críticas tras discurso

Hubo un punto que desató críticas tanto de una parte de quienes lo acompañan en su gira por Estados Unidos, como también políticos y científicos en Chile.

¿La razón? Se debe a que fue el propio Presidente el que instruyó a la Cancillería no firmar el acuerdo de Escazú, el cual busca impulsar tres pilares fundamentales entre países la Latinoamérica y el Caribe: acceso a la información en materia medioambiental, participación pública en temas relacionados con medio ambiente y acceso a la justicia como mecanismo de resolución de conflictos medioambientales.

Este acuerdo que se firmó ayer en Nueva York, en el marco de la asamblea de la ONU, era respaldado hasta la semana pasada por 24 países, incluido Chile, el cual ahora se restó. El punto es que el durante el primer gobierno de Piñera, en 2012, y en coordinación con Costa Rica, iniciaron la propuesta que terminó en el acuerdo, que para entenderlo, busca nivelar los estándares medioambientales a nivel regional.

Es más, la decisión de Chile generó tensión a nivel diplomático, ya que fue justamente nuestro país el impulsor, el que contactó y se comprometió. Incluso ayudó a convencer a otras naciones –México, Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, entre otros- que sí firmaron el día de ayer.

El senador del Partido por la Democracia (PPD), Ricardo Lagos Weber, -que acompaña al Presidente en la gira por Estados Unidos– cuestionó la decisión presidencial.

Otro senador que forma parte de la comitiva, el Evópoli Felipe Kast, indicó que tras conversar con el Presidente logró entender el por qué no se firmó.

En Chile desde la oposición no se quedaron atrás en las críticas desde el Frente Amplio hasta los partidos de la ex Nueva Mayoría. Así lo expresaron los presidentes del PPD, Heraldo Muñoz, quién además participó del trabajo previo como canciller; y el senador y presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde.

Científicos y organizaciones que trabajan en la prevención del medio ambiente también cuestionaron al Gobierno. Ejemplo las declaraciones de la directora ejecutiva de Terram, Flavia Liberona y la coordinadora de campaña de Greepeace, Estefanía González.

Desde la Cancillería y Presidencia no se han referido al tema oficialmente, sólo ha trascendido que el presidente Piñera, al no tener claridad sobre cómo se recurrirá a los organismos de resolución de conflictos, como La Haya, o sea quién puede llevar a un país a ese tribunal, prefirió esperar que se evalúe nuevamente ese punto antes de firmar.