Courtney Whithorn es una joven inglesa de sólo 20 años que tuvo que tomar una drástica decisión, le amputaron el dedo pulgar de su mano derecha debido a que desarrolló un extraño cáncer a la piel a causa de un mal hábito: morderse las uñas de manera reiterada.

Según describe el diario británico The Sun, la muchacha comenzó a realizar esta acción a los 16 años, luego de haber sufrido de bullying en el colegio. En esos años, sufrió de severas crisis nerviosas.

La salud de Courtney tuvo un cambio drástico en 2014, luego que destruyera la uña de su pulgar por las reiteradas mordeduras. Tras unas semanas notó que su dedo se estaba volviendo de una tonalidad negra.

“Mi mano estaba constantemente empuñada, porque no quería que nadie la viera, incluidos mis padres. Me volví algo paranoica cuando mi piel se empezó a volver negra, la mostré públicamente por primera vez este año”, relató.

Pasaron casi cuatro desde que supo del mal estado de su mano hasta que, en enero de 2018, decidió asistir a un cirujano plástico para reparar el daño. No obstante, el profesional le recomendó realizarse una biopsia porque “temió algo malo”.

Fue en ese momento que se le descubrió un extraño cáncer de piel llamado Melanoma Subungueal Lentiginoso Acral, el cual aparece en la zona debajo de las uñas de las manos o las plantas de los pies.

Según describe el diario Daily Mail, la causa de este cáncer es desconocida, aunque generalmente se asocia a la excesiva exposición de la piel a la radiación solar con niveles extremos.

No obstante, algunos estudios afirman que éste también puede estar asociado a heridas profundas en la piel o cortes en ella; aunque esta opción es mucho menos probable de ocurrir.

Seis semanas después de este diagnóstico preliminar, Whithorn se dirigió a Sydney para someterse a nuevos exámenes médicos. En dicha ciudad los resultados de sus pruebas fueron similares.

“Hicieron más exámenes y surgieron los mismos resultados. Me dijeron que se trataba de un melanoma maligno que era muy raro encontrar en esa zona, especialmente para alguien de mi edad y porte”, explicó la joven.

Tras eso fue informada de que la solución más efectiva para evitar que el cáncer se ramificara por su cuerpo era la amputación total de su dedo pulgar (desde la zona del nudillo).

La cirugía de la joven se desarrolló la semana pasada en Sydney. Preliminarmente, los resultados para ella fueron positivos, aunque debe esperar nuevos exámenes para saber si el melanoma ha desaparecido.

“Tuve que dejar la universidad también porque no puedo escribir. Estaba en mi segundo año y se suponía que me iba a graduar el próximo año, pero eso tendrá que esperar un tiempo más”, explicó.

A esto agregó que: “Todavía estoy esperando por el resultado de todos los exámenes que me tomé la semana pasada. Es claro que tendré que asistir regularmente al medico por los próximos 5 años y realizarme revisiones periódicas con exámenes de sangre”, concluyó.

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