Omar Reygadas, uno de los 33 mineros que permaneció atrapado durante 69 días tras el derrumbe la mina San José en Copiapó -el año 2010-, entregó una serie de consejos a los 12 niños y su entrenador, de 25 años, quienes se encuentran pasando por una situación similar al interior de una cueva inundada en Tailandia. Así, la primera recomendación de Reygada fue que se “ayuden mutuamente”, en especial a los más débiles, sumado a que se mentalicen en que serán recatados de formas satisfactoria.

“Creo que son muchachos con mucha fuerza que van a lograr estar enteros para cuando les toque la salida. Todo depende de la persona que está con ellos, que es el entrenador. Si es una persona motivadora, creo que los va a motivar para que se mantengan en buen estado y con fuerza para salir y esperar el momento de ser rescatados”, sostuvo el minero chileno. Si bien, admitió que es “difícil” enviarles un consejo, sugirió que “piensen solamente en que van a salir a encontrarse con sus familias (…). “No tengan vergüenza de sentirse asustados porque nosotros también estuvimos asustados, también nos corrieron nuestras lágrimas. Siendo hombres adultos, lloramos”. En ese sentido, enfatizó que el llanto “también es un buen camino, un desahogo para ellos si están asustados, el no demostrar una valentía que les puede hacer daño”, y sostuvo que para los 33 mineros que permanecieron encerrados a una profundidad de 700 metros fue fundamental la fe y la oración diaria, mantenerse unidos, apoyarse y acompañarse unos a otros. “A veces nos deprimíamos, a veces dudábamos (de que serían rescatados), pero lo que nos hacía tomar fuerzas nuevamente era la fe en Dios, la fe en la gente que estaba afuera, trabajando para sacarnos”, recalcó Reygada. También tuvo palabras para los buzos que la noche del lunes lograron llegar hasta el pequeño islote donde están los 12 muchachos de entre 11 y 16 años y su entrenador. Y les pidió: “Trabajen con fe, con confianza, que su trabajo es lo que va a lograr sacar a esos muchachos. Tienen que hacerlo con el alma, con el corazón, como trabajaron nuestros rescatistas acá en Chile”.